Un heroico minúsculo grupo de mosqueteros encabezados por D´Artagnan Carlos Urbizo, Rodolfo Pastor, Carlos Kattán, Juan Ramón Martínez y otros elementos subversivos si se ve desde la perspectiva de la cúpula corrupta de Honduras se lanzaron a la cruzada jurídica de tratar de impugnar la ley electoral hondureña.

IMPUGNAR

  1. Combatir, contradecir, refutar con un recurso algo que se cree erróneo o ilegal:
    impugnó el fallo del tribunal.

La razón que estos ciudadanos honorables alegan es que la famosa ley, con nombre y apellido feudal bipartidista, está ajustada a un sistema arcaico, corrupto, bipartidista, jurasico y manipulable y constituye un instrumento que permite a la sociedad privada propietaria de los partidos políticos escoger a su propio albedrio todos los testaferros utilizables para la ejecución del continuo subdesarrollo que mantiene a la república de Honduras en un atraso fundamentalista basado en la teoría utópica de “que dicha tan grande nacer en honduras”.

Tienen toda la razón los compañeros que impugnan un aparato que desde 1980 mantiene en el poder como dueños soberanos de la miserable Honduras a un grupo heterogéneo de políticos de la peor especie graduados en la licenciatura de la MANDRAKADA como dice mi querido y patricio comandante, Rodolfo Pastor Fasquelle.

La última gran huelga de hambre llevada a cabo por los fiscales en contra del corrupto Ministerio Público es un ejemplo concreto de la forma y modo en que los viejitos anquilosados utilizan la ley electoral para ejercer su dictadura de silencio, secreto, complicidad, pactos y conductas que mantienen a Honduras en un diario precipicio de ingobernabilidad.

Ud., común ciudadano, esclavo del último enclave anticomunista del totalitarismo mercantilista de “bananaland” es testigo directo de la famosa y única ley electoral del mundo capaz de señalar con el dedo a cada candidato.

Ud. es testigo de la amoralidad y la inmovilidad de todo un aparato de estado que trabaja sólo en función de los intereses personales de los señores del feudo.

1.El desastre total de la educación superior hondureña.

2. La ineficacia general de la justicia hondureña.

3. La vergonzosa existencia de un Congreso Nacional manejado como chanchera glotona.

4. Un Ministerio Público con una mirada abismal y contemplativa al placer corrupto institucional.

5. Una dirigencia partidista manipulada por obscuros potentados que ordenan desde un celular.

6. Una Corte Suprema construida y equipada para servir los intereses de dos partidos políticos gemelos.

7. Una administración pública al servicio del magnate privado.

En fin, si Ud. mi estimado mortal Hondureñ@ le dedica un momento de reflexión a la ley electoral descubrirá que Ud. jamás podrá alcanzar un puesto de elección popular a menos que un dedo mágico con un anillo de diamantes lo escoja.

Reconocerá, entre otros asuntos, que una vez sea Ud. escogido por las divinas alturas tiene que estar al servicio total de los intereses de los magnates del crimen contra la nacionalidad llamada Honduras, donde siete millones de seres se debaten cada día por sobrevivir en condiciones paupérrimas y en extremas condiciones de violencia social y económica producto de esa ley electoral que escoge no los elementos nacidos del pueblo, no los lideres de cada región, sino los adoctrinados engendros de la corrupción institucional para que trabajen y construyan la riqueza total de una élite devoradora de la riqueza que le pertenece al noble pueblo hondureño.

Apoyar la impugnación a la ley electoral es una urgente condición revolucionaria de la resistencia cívica para cambiar el statu quo que mantiene a Honduras en una condición de retraso apocalíptica.

La lucha debe ser amplia y de consensos, de demostración física y objetiva en un país que por causas de la corrupción bien instalada no tiene derecho a un plebiscito o a un referéndum nacional en donde el pueblo hondureño pueda decidir por voto popular si la ley electoral debe ser revocada.

Los distritos electorales son la pesadilla de los corruptos. Ellos saben que el día que cada ciudadano tenga el poder de escoger a su líder regional la Patria se vestirá de lujo popular.

La ley electoral actual es solo la punta del iceberg de un país gobernado por y para la corrupción.

Urge que apoyemos la impugnación a la ley electoral.

La resistencia cívica demuestra la existencia de una conciencia ciudadana.

No a los candidatos corruptos y jurásicos.

Emilio Guerrero “mecate”

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