Los hondureños históricamente sufrimos de estrabismo en cuanto a la objetividad de nuestras insuficiencias se trata. La degradante condición nuestra nos cierra las puertas a la observación matemática y planeada de nuestros errores y la forma elemental en que podemos remediar algunos de nuestros defectos. Sin embargo nadie nos gana en convertirnos en victimas y victimarios de un asunto, persona u cosa.
Decía el mas grande poeta hondureño Juan Ramón Molina, dejadme sentado dentro del martirologio del mal, eso en el año de 1892, cuando vistió con gala el uniforme militar para defender uno de los famosos colores que tanto mal le construyeron a Honduras.
La política Cero Tolerancia de Don Ricardo Maduro fue un fracaso. Nosotros la denunciamos y mas que todo la vimos como un reality show en beneficio de cuatro actores que trabajaban de Robocops.
La política de Gautama Fonseca como Ministro de Seguridad fue científica. y dio resultados extraordinarios, aunque por esos beneficios el Comandante Gautama enfrenta hoy en los tribunales acusaciones de ilícitas contrataciones de delincuentes como ayudantes de campo a una policía casi inexistente y sin recursos tanto humanos como logísticos
El crimen organizado de Honduras esta orquestado desde el mismo poder. Dentro de las altas estructuras hay índices de diputados y altos personajes que se enriquecieron produciendo el crimen.
Estos individuos de reputación bien documentada, pero que mantienen el paraguas de la Corte Suprema de Justicia abierta contra las lluvias, se encargan de alimentar con armamento, transporte, equipo militar, armas, información, abogados, publicidad, etc. a las capas inferiores que trabajan en el campo de batalla y que como es fácil identificar en un país que posee la mayoría social de un 60% menores de 28 años, sin empleo y formación y con una pobreza que alcanza el 73% de la población, no hay duda que el reclutamiento no resulta difícil.
Pero como los hondureños somos diferentes criticamos desde la palestra de los organismos protectores del ciudadano, que tantos y jugosos salarios producen a sus directores y presidentes, que es un error tratar de reclutar jóvenes para que un día se encarguen de ser soldados de la Patria, y la policía hondureña es la mas perversa del mundo.
Cada policía hondureño tiene como misión cuidar la seguridad de mil ciudadanos en un radio de acción de muchos kilómetros cuadrados. Su mejor implemento de defensa y ataque es una pistola calibre 9 mm de marca Beretta, con un arsenal de 45 balas por individuo, sin sistema de comunicación tanto móvil como inalámbrico.
Un delincuente hondureño que trabaja para tal o cual señor del crimen organizado. sea este antiguo general. o diputado o abogado de la Corte o cualquiera de esos personajes que derrochan millones sin conocer su procedencia, repito ese delincuente posee un celular activado, material didáctico de alto poder destructivo, AK 47 el mejor fusil de calibre largo producido para el ataque largo y corto con un poder de acción doble ambivalente que a 500 metros hace un daño irreparable al enemigo, si se trata de utilizarlo como Snipper, y a corto es peor si se utiliza como repetitivo. Y que decir de su adaptador de lanza granadas que tan efectivos resultados producen en los vehículos en movimiento.
Mientras que un policía hondureño tiene que trabajar a la defensiva, con un salario mortal de doscientos dólares al mes, la delincuencia se pavonea entre tribunal y tribunal. protegidos por los ejecutivos de los organismos de derechos humanos, ellos también pagados en salario sólido con el billete de la condonación que hoy es una readecuación pero que el hondureño tampoco comprende; así el delincuente y sus padrinos tanto los capos como los directores de las agencias, mas los abogados del diablo y el periodismo amarillista que trabaja en efectivo por contrato para cambiar la frágil mentalidad de la opinión publica y como siempre convertir al imbécil funcionario que ingenuamente llego a creer que su honestidad llevaría solución a un problema de la cultura por la corrupción. Así el pobre ingenuo pasa a ser el chivo expiatorio de todos los males y los ejecutores de la miseria son los buenos de la película.
Dijo Ardón hace 40 años allá en el café Atenas de San Pedro Sula.
En este puto país el corcho se hunde y el plomo flota.
Esa sigue siendo la consigna.
Emilio Dionisio Guerrero - 25/2/2006
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