Requien por un hombre de ley

Crimen organizado, Emilio Guerrero ("Mecate"), Narcoactividad, Policía
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Con profunda pena e indignación, informamos al indiferente conglomerado cobarde Hondureño que el viernes recién pasado fue asesinado el Honorable ciudadano Alfredo Fúnez Sierra.

El comisionado de policía Fúnez Sierra tal como los perseguidos y ajusticiados por los antiguos criminales estatales de la desgraciada República de Honduras fue canallescamente eliminado con alevosía y ventaja sin darle la menor oportunidad a la defensa. Se especula que su muerte obedece a una orden superior de los poderosos tentáculos del crimen organizado que dominan el terror oficial de Honduras en donde están involucrados congresistas, madereros, empresarios, militares, candidatos y otros grandes personajes que pululan la corrupta y narco república soberana de Honduras.

En dos semanas la eterna mafia destructiva de Honduras se quito de enmedio dos oficiales importantes en la lucha contra el crimen institucional hondureño, el especialista director de balística del sector norte y el Comandante Fúnez Sierra.

Como ya lo habíamos informado en una nota pasada, trabajar para la policía hondureña es una carta de invitación a la muerte prematura y gratuita, es un suicidio en medio de una nación adicta al crimen en donde el silencio es virtud de la cobardía de un pueblo amedrentado por el hambre y la imposición. Donde la justicia no existe y donde el poder del dinero fácil cubre la gloria de los mas extraviados criminales del bipartidismo hondureño.

Posadas Carriles, Mario del Amico, Humberto Regalado Hernández, Torres Arias, Ramón Mata Ballesteros, Juan Dimitri Negroponte, Faid Sykafi, Gustavo Álvarez Martínez, el partido liberal y el partido nacional como cerebro principal de la logística de eliminación de ciudadanos útiles a la Patria por medio del plan de seguridad nacional son los próceres responsables de la muerte del Comisionado Fúnez Sierra. Son ellos los que elaboraron la intrincada red de la ruta de la droga, artífices de la explosión de la corrupción criminal organizada, en donde aviones de lujo sin dejar el menor índice de prueba aterrizan a cualquier hora y queda guardado sin identidad en un territorio que fue y sigue siendo plataforma de mercenarios, de invasores, de corruptos, de sin patrias. Honduras tierra de aceptación de maquinas voladoras que en el silencio de multitudes de testigos transbordan miles de kilos de mortales productos. Honduras árida guarida de corta vida forestal que se enriquecen y abultan sus cuentas bancarias con dineros arrancados de cienes de años que la naturaleza nos lego en árboles. Honduras pedazo de patria de los malos hijos donde ayer y hoy los Nobles Alfredos Fúnez Sierra no tienen derecho a existir porque son personas incorruptas, donde solo por medio de batallones especiales que antes se llamaban G-2, después 3-16 y hoy borraron los nombres que se encargan cobardemente y en condiciones vergonzosas por la espalda y en traición de barrer la memoria de las ciudadanas y ciudadanos que aborrecen los métodos inaceptables de la corrupción intrínsecamente ligada al poder económico y político de Honduras.

Alfredo Fúnez; no hay una Bertha Oliva que venga a lanzar una proclama por tu muerte porque no eras rentable ni propagandístico para asimilar organizaciones internacionales, no llegara el Comité de Derechos Humanos a buscar la verdad hasta lo mas profundo de los intestinos fecales de los millonarios hondureños que ordenaron tu muerte, tampoco una Casa Alianza que mencione tu nombre porque si en los países del primer mundo se menciona que un policía murió en manos de crimen organizado a nadie le importa. No recoges con tu muerte dinero para crear una organización rentable a las dictaduras internacionales. La iglesia católica no te beatificará por tu acto valiente de cuidar la seguridad de la Patria, ni tampoco te mereces la orden del general Francisco Morazán en su cuno mayor porque nunca utilizastes la demagogia académica de los rectores universitarios, ni de los cancilleres locos, locas que siempre heredamos.

Nadie aparte de tus compañeros se compadecerán de tus amados y yo, al ver el rostro completamente allanado de lagrimas de tu amada esposa, no pude resistir el ahogo y la cólera y aquí me tienes Alfredo unido a ella en una completa posición de solidaridad y dolor.

Tu muerte quedara así, en el silencio de los ovejos. Nunca los organismos internacionales ni los vividores de cadáveres que luchan en países extranjeros por ganar batallas legales a la pobre Honduras sobre historias de aparecidos y desaparecidos se ocuparan de tu muerte salvaje y despiadada. Tus hijos recordaran como su padre fue, en una tierra donde no vale la pena ser.

Ser o no ser corrupto; allí esta la cuestión.

Descansa en paz héroe de la Patria que tu creíste servir, pero que es un feudo que sirve a los poderosos que ordenaron tu juvenil desaparición.

Emilio Guerrero
“mecate”

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