La resistencia cívica

Emilio Guerrero ("Mecate") 15 Comentarios »
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Los políticos charlatanes hondureños formados en el crisol de la prepotencia, de la escogencia de dedo, de la manipulación económica, de la lengüeta fácil y vulgar, de la multiplicación de las panaceas, del poder económico, de la superficial metáfora del bipartidismo, de la pueril estructura estatal, de la vociferación prehistórica del mas fuerte y de tantos otros ingredientes artesanales del subdesarrollo, aseguran con condecoraciones de autoestimulo que la “democracia” hondureña avanza.
Que mentira mas efectiva, que vergonzosa actitud cínica del bloque de poder fáctico hondureño.

No hay democracia en Honduras. No puede existir si ella no esta dirigida por los lideres nacidos de la cuna popular. Tampoco se puede hablar de la construcción de un hogar nacional cuando los individuos que se apoderan del Estado son cuidadosamente reciclados de una élite corrupta y clasista que tiene todas las ventajas y todos los utensilios del poder secuestrado, que un pequeño grupo de aprovechados manejan a su propio beneficio como si Honduras les perteneciera y ellos fueran el único amo absoluto para hacer lo que se les antoja con las riquezas nacionales.

Honduras urge de una reforma profunda, de una nueva orientación, de nuevos derroteros en donde el acceso al poder sea más accesible para los dirigentes de las comunidades mayoritarias. El divorcio entre el poder y la clase mayoritaria jamás estuvo mas visible que en estos tiempos de “democracias”; un cuarto de siglo perdido entre ignorantes criminales y delincuentes que convirtieron a Honduras en un profundo desperdicio tanto humano como ecológico.

El mismo embajador yanqui no guarda la compostura para denunciar a las clases privilegiadas; de cómo estas son las dueñas absolutas de las estructuras que deben estar al alcance de todos los individuos que conforman la republica.

El ministro mas inteligente del actual gobierno explica de manera clara como el hondureño común no tiene arte ni parte en la estructura estatal ya que no se le reconocen sus derechos ni su identidad ciudadana.
Desde el punto de pertenencia hemos podido distinguir en estos 25 años el deterioro de todos los entes que una vez formaron la esperanza fructífera de nuestra economía social.

Aguas, energía, comunicaciones, transportes, playas, islas, tierras agrícolas, tierras forestales, minas; en fin, hasta el aire ya dejo de pertenecer al pueblo hondureño pues el pequeño grupo privilegiado no se conforma con su abundancia: periódicos, lácteos, cementos, alimentos, etc. Todo queda en manos del grupo que conforma, dirige, impone, compone, descompone y corrompe todo lo que cobija bajo sus alas.

Jamás Honduras mostró un rostro feudal y arcaico como el actual en donde no existen condiciones normales democráticas para lanzar un referéndum y consultar al pueblo sobre acciones estatales que tienen que ver con la vida cotidiana de cada individuo (me abstengo de llamar ciudadano al hondureño porque no lo es).

El bipartidismo durante su periplo de poder creó un monstruo ingobernable en donde la Justicia, el Congreso y la Presidencia están lejos del objetivo principal que es gobernar para el pueblo y por el pueblo.

Las famosas grabaciones telefónicas nos dejan con la sangre congelada de enojo y de increíble decepción.
Manipulación, autoritarismo, descaro, abuso de autoridad, descontrol, falta de liderazgo, descoordinación; en fin, no hay manera de describir el completo fenómeno de caos en que el Estado hondureño ha caído.

Esto no es nuevo, los dirigentes hondureños son especialistas en la improvisación. Todo ello forma parte del manchabravismo sectario fácil de utilizar sin darle paso a la inteligencia. Dijo el viejo ingles Winston Churchill: un político piensa en las próximas elecciones, un estadista en las próximas generaciones.
El descaro, el nepotismo, la aristocracia burocrática, el continuismo y los viejos rostros perversos de la Patria solo construyeron activistas y hoy por hoy nos encontramos frente a frente a un destino incierto por falta de objetivos, por falta de auténticos lideres ya que en el escenario nacional pululan personajes de la peor calidad para dirigir.

Si el liberal Roberto Micheletti en combinación con el cachurequismo logra hacerse con la posibilidad de ser candidato podrá verse el abuso mas absurdo de esa llamada “democracia”. Hombre del sistema, empleado del sistema, amigo del sistema y empujado por el sistema, el anciano venerable con instintos de dirigente se proclama ya como el próximo Presidente de Honduras.

Por el partido nacional aparece un desconocido productor de calzones femeninos con un poderoso capital y apoyo periodístico por pertenecer a una dinastía de tres cuartos de siglo que bajo concesiones, manipulaciones y exoneraciones consiguió amasar una enorme fortuna.

Nos dice Mario Canahuati que gobernará para los pobres. Cuanta demagogia vulgar y sin sentido dialéctico. ¿Desde cuándo en Honduras alguien ha gobernado para los ricos si los ricos de rara procedencia en Honduras siempre fueron ingobernables, siempre se salieron con la suya, nunca pagaron impuestos, se fabricaron documentos de posesión estilo Honduras o se fueron donde el Presidente de turno a sacar bajo presión el poder de desalojar, expropiar, humillar, matar, destruir y robar de manera legal (”legal” con todas las de la ley pues para eso los magistrados y las cortes están allí con la mano empapada de la dádiva del poderoso para servir al rico y no para gobernar).
Al pobre siempre lo gobernaron si no es por medio de la prisión sin juicio, es por medio de la muerte impune o por la falsa condenación. Y si el pobre mas inteligente trata de hacer valer sus derechos y logra construir en su comunidad una organización para hacerse respetar, entonces el recurso mas efectivo es servirse de las fuerzas armadas para exterminar a los impuros subversivos.

La pregunta del millón al pueblo hondureño: ¿Quiere UD. continuar en esa llamada democracia?.
La respuesta debe ser tajante: NO.

Para los pobres sólo la resistencia cívica, la resistencia inteligente, la resistencia popular en donde cada individuo se incorpore a una sociedad civil que comience un medio de presión, que se agrupe, que fomente el debate, que estudie y comprenda cuales son y deben ser sus derechos, que analice su pasado y su futuro, que no tenga miedo, que discuta, que solicite, que pregunte, que se forme con una nueva conciencia social ciudadana, que exija los cambios urgentes, que ponga la mira en sus lideres regionales de barrio, colonia, aldea, ciudad y que luche porque esos lideres sean incorporados en el trasfondo electoral por medio de los distritos electorales. Que exija la creación del plebiscito y referéndum para con estos instrumentos poder decir si o no a asuntos que le conciernen, que se forme como un todo a nivel nacional y cuando ese todo se unifique, entonces la mafia directiva del poder hondureño tendrá perdida la mandrakada manipulación.

Y entonces ese día Honduras nacerá como nación y a partir de ese momento nada será igual y cada hondureños sentirá el poder de pertenencia y cada hondureño iniciara la tardía caminata hacia la construcción de una republica que hoy por hoy es sólo un remedo de feudalismo.

No permitamos mas la existencia del statu quo. Lancemos la resistencia cívica y quitémonos de una vez por todas las miserias que el tradicionalismo nos heredó.

Viva Honduras. Viva la Patria secuestrada. Es a nosotros los hondureños a quienes nos corresponde rescatarla de las manos perversas que la prostituyen.

Emilio Guerrero
“mecate”

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