Estimado Dr. Villeda:
No puedo estar más de acuerdo con la anécdota que nos ha descrito (ver al final); sin embargo, la misma nada tiene que ver con el caso al que se refiere, me imagino que en clara defensa de su propia persona, y en términos filosóficos su argumentación constituye un sofisma.
Esta muy claro que el sistema político hondureño consta de tres poderes y es al Poder Judicial a quien corresponde decidir quien tiene la razón, de acuerdo a las leyes vigentes, cuando hay alguna discrepancia.
Por otra parte, aunque es indudable que los Diputados, tal como Usted menciona, son mandatarios del Pueblo, ese mandato no les da carta blanca para transgredir ninguna ley y si la transgreden son sujetos del castigo que esté estipulado. Aquí habría que decir que en Honduras los Diputados y muchas otras personas confunden la inmunidad, que la ley concede en ciertas circunstancias (en el caso de los Diputados se refiere a la inviolabilidad de los mismos solamente en función de su cargo cuando lo ejercitan en el Congreso; es decir, que no pueden ser detenidos o procesados por las opiniones que viertan en sus intervenciones como legisladores, pero sí pueden serlo si por ejemplo atropellan a una persona y le dan muerte, pues esto no está relacionado con su función emanada del mandato de los electores, que Usted cita, ya que es evidente que éstos no los eligieron para que se dediquen a matar ciudadanos en la calle con sus vehículos) …. con la ¡IMPUNIDAD!.
En el caso que nos ocupa, si los Diputados violaron la ley al modificar la Constitución, son susceptibles de ser juzgados.
Quien decide si ha existido la mencionada violación es el Poder Judicial y parece que éste ha dictaminado que así fue.
Así pues, y en consonancia con ese fallo, la Magistrada Sonia Marlina Dubón está en lo correcto cuando afirma … ” Sobre la inconstitucionalidad hubo unanimidad, pero yo considero que si hay una transgresión a una norma constitucional, si nosotros cuando se transgreden las leyes decimos que hay responsabilidad, pues sí se transgrede la Constitución, yo creo que por lo menos como Sala al ser un asunto tan evidente, podemos decir que esto debe ser analizado por el Ministerio Público ” y más bien hay que decir, en voz alta y clara, que son los otros Magistrados los que siguiendo la norma imperante en esta Corte Suprema de ¿Justicia? de no apegarse precisamente a su función de impartir justicia y dar a cada quien lo suyo, los que tras haber fallado que el artículo 240 era irreformable, no han tenido lo que hay que tener para manifestar lo que ha dicho su compañera, que es algo que cae por su propio peso derivado de la irreformabilidad del artículo modificado.
Todo esto, estimado Dr. Villeda, lo entiende cualquiera que tenga dos dedos de frente (no hace falta ser abogado), pues es puro sentido común.
Ya que cita a Einstein, le recordaré una de sus frases … ” Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.”
Yo no creo, sinceramente, que Usted sea estúpido, pero sí creo firmemente que muchos de los pasados y de los actuales diputados hondureños lo son en grado superlativo (uno de ellos, que seguro recuerda al igual que muchos hondureños, dijo sin empacho que la Constitución estaba para violarla cuantas veces fuese preciso) y el mencionado Einstein hubiese estado feliz, si los hubiese conocido, al poder comprobar que estaba en lo correcto.
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CONVERSANDO CON LA MAGISTRADA
Ramón Villeda Bermúdez
Honorable magistrada:
La he oído citar a José Adán Castelar y a Mario Galeano, por eso quiero compartir públicamente con usted el correo electrónico que recibí de un amigo.
A inicios del Siglo Veinte, en Alemania, durante una conferencia con estudiantes universitarios, un profesor de la Universidad de Berlín propuso un desafío a sus alumnos con la siguiente pregunta: -”¿Dios creó todo lo que existe?” Un alumno respondió: -Sí, Él lo creó.
-¿Dios realmente creó todo lo que existe?, preguntó nuevamente el maestro. -Sí señor, reiteró el joven. El profesor respondió: -Si Dios creó todo lo que existe, ¡entonces Dios hizo el mal, ya que el mal existe! Y si establecemos que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, ¡entonces Dios es malo!
El joven se calló frente a la respuesta del maestro, quien feliz se regocijaba creyendo haber probado, una vez más, que la fe era un mito. Otro estudiante levantó la mano y dijo: -¿Puedo hacer una pregunta profesor? -Lógico, fue la respuesta del profesor. El joven se paró y preguntó: -Profesor ¿el frío existe?
-¿Pero qué pregunta es esa?… Lógico que existe, ¿o acaso nunca sentiste frío? El muchacho respondió: -”En realidad, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío en verdad es ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es factible de estudio cuando posee o transmite energía; el calor es lo que hace que este cuerpo tenga o transmita energía”. “El cero absoluto es la ausencia total de calor, todos los cuerpos quedan inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Nosotros creamos esa definición para describir de qué manera nos sentimos cuando no tenemos calor”.
-¿Y existe la oscuridad?, continuó el estudiante. El profesor respondió: -Existe. El estudiante prosiguió: -La oscuridad tampoco existe. La oscuridad, en realidad, es la ausencia de luz. “La luz la podemos estudiar, ¡la oscuridad no! A través del prisma de Nichols, se puede descomponer la luz blanca en sus varios colores, con sus diferentes longitudes de ondas. ¡La oscuridad no!… ¿Cómo se puede saber qué tan oscuro está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio”. “La oscuridad es una definición utilizada por el hombre para describir qué ocurre cuando hay ausencia de luz”. Finalmente el joven preguntó al profesor: -Señor, ¿EL MAL EXISTE?
El profesor respondió: - Como afirmé al inicio, vemos estupros, crímenes, violencia en todo el mundo. Esas cosas son del mal. El estudiante respondió: -El mal no existe señor, o por lo menos no existe por sí mismo. El mal es simplemente la ausencia del bien…De conformidad con los anteriores casos, el mal es una definición que el hombre inventó para describir la ausencia de Dios”. Dios no creó el mal… El mal es el resultado de la ausencia de Dios en el corazón de los seres humanos. Es igual de lo que ocurre con el frío cuando no hay calor, o con la oscuridad cuando no hay luz.
El joven fue aplaudido de pié, y el maestro, moviendo la cabeza, permaneció en silencio…
El director de la Universidad, se dirigió al joven estudiante y le preguntó: -¿Cuál es tu nombre? Me llamo ALBERT EINSTEIN.
Querida magistrada: Nosotros no necesitamos a Einstein para que analice su propuesta de proceder contra todos los diputados de todos los partidos, a quienes califica de traidores a la Patria, porque aceptamos -como mandatarios del pueblo- incluir en el texto de la Constitución las demandas que hizo toda la sociedad civil para perfeccionar la democracia. Eso también incluye la integración de la Corte Suprema de Justicia. En el espíritu de la ley, reformar un artículo pétreo es retroceder o pervertir su propósito, y eso no ha sucedido. Tampoco necesitamos un sabio para responder otra pregunta: -¿Por qué se calló por tantos años la reforma al artículo 240 y se desentierra hoy el tema, cuando lo que en verdad se discute es otra cosa? Con las llamas de Galeano y el calor y la luz de Einstein, conocemos la respuesta. La saludo cordialmente.
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