Estaba preparando un documento sobre la ERP debido a la rabiosa actualidad de este tema por razones obvias relacionadas con su propia esencia, azuzadas hace poco con motivo del informe de la Cooperación Sueca (que gracias a Dios, y a diferencia de la vergonzosa e impúdica mudez y complicidad de los otros cooperantes, no “se ha hecho la sueca”) denunciando la corrupción existente en Honduras y en el Gobierno a la hora del manejo de los fondos provenientes de la condonación.
En el ínterin, recibí este valioso documento escrito por D. Eduardo Bahr, que supera en mucho el borrador del mío, ya que como hondureño conoce mejor que yo las profundidades de Honduras, y por ello, por su innegable valor y con su permiso, se lo transmito a Usted amable lector para que disfrute (si esta palabra no es un exceso teniendo en cuenta el tema del que se trata) con su lectura.
Tal vez el documento es un poco largo para lo que se estila en los blog, pero puedo asegurarles que no les va a defraudar por su lucidez y por su claridad.
Por último, tengo que pedir perdón al autor por mi atrevimiento al resaltar algunas ideas del texto (aunque todo él no tiene desperdicio) debido a mi deformación profesional como economista.
Por supuesto, he añadido dos muestras de la genialidad de los caricaturistas hondureños, ya que ser pobre no significa que el genio no exista.
oooooOooooo

ERP (Estrategia Reducción Pobreza)
Me gustaría hacer un par de comentarios al respecto de la ERP, partiendo de que es un asunto que compete a todos los hondureños y a la comunidad internacional, que aparece aquí como condonatriz de una “deuda eterna” producida por un descomunal robo de los sucesivos gobiernos de la clase gobernante, muy bien urdido para su propio beneficio y con intereses amontonados sobre los despojos de la mayoría de hondureños pobres, para cuyo desarrollo supuestamente estaban destinados los préstamos adquiridos.
No es una opinión calificada la mía; pero tampoco obedece nada más a “percepciones”. Las verdades relacionadas con esa deuda, con esas condonaciones y con esa “estrategia” están allí y consisten en que los pobres no solo han aumentado sino que ya se “graduaron” de miserables; mientras los gobernantes, encargados de hacer valer el regreso de los fondos que ellos mismos se han robado, hinchan otra enorme burocracia para poner en práctica la estrategia y, ante la comunidad internacional, hacer creer que lo están haciendo bien. Sólo en lo que tiene que ver con ese deplorable sustantivo (POBREZA) me parece que nada ha cambiado desde que se repartieron el primerísimo préstamo:
-Para el Banco Mundial el ingreso menor a un dólar diario (diecinueve lempiras) es lo que se conoce como línea internacional de pobreza extrema; Pero además la pobreza es la privación de oportunidades básicas para trabajar y vivir dignamente.
-La pobreza es el producto de la desigualdad social y económica en la que unos pocos se apropian de todo y la mayoría no tiene nada. (No como dijo el idiota de la colina acerca de que son los pobres los que producen la corrupción)
-La pobreza es carencias en salud, agua y saneamiento, educación, igualdad de género y ambiente; y también es violencia doméstica y comunitaria, alcoholismo, drogadicción, machismo, baja autoestima y falta de identidad nacional.
-La pobreza viene de la negación a la tenencia y producción de la tierra y, cuando la hay, a la falta de asistencia técnica, económica y de mercados.
-También viene del acceso desigual a los recursos y al capital, a las oportunidades laborales y los servicios sociales; a la participación ciudadana, al poder político y a la información.
-En la pobreza, la falta de oportunidades y el hambre eliminan a corto plazo cualquier futuro seguro para la vida de niñas y niños pobres.
-La pobreza impide la participación de las mujeres en la vida social, política y profesional; amplía la brecha salarial entre trabajadoras y trabajadores y disminuye en materia educativa sus oportunidades.
- Los pobres que no están en capacidad de trabajar, que no tienen seguridad social por parte del gobierno, asilos para sus ancianos ni orfanatos para sus niños, están condenados a convertirse en mendigos.
-Los pobres que huyen de la pobreza del campo (sobre todo en gobiernos como el actual, que no sólo no tiene una política agraria definida sino que ha abandonado todo lo que se había hecho antes por desarrollar al estamento campesino) están expuestos en la ciudad a la servidumbre, la prostitución, el alcoholismo y la miseria.
-La pobreza es una lacra social que se puede cambiar con la ayuda de los propios pobres. No es una situación permanente y tampoco es la voluntad de Dios.
En este preciso momento habitan el mundo más de seis mil millones de personas. Tres mil millones, casi la mitad, son pobres. Para ellos la pobreza es en primer lugar hambre y falta de oportunidades. Hambre para hombres y mujeres y para sus niños y niñas. El hambre es un invitado permanente, que ofende también a los ancianos (y hasta al perro de la casa). Cada año mueren de hambre cuarenta millones de personas; pero inmediatamente son sustituidos por otros millones de hambrientos que hacen fila en el cuadro mundial de la desnutrición. Para ellos el hambre es como el calor, no lo ves pero tenés que sudarlo.
Los pobres dicen que su pobreza es la falta de todo: privaciones constantes y dolorosas. Si tenés algo, es insuficiente; te falta techo para resguardarte, estás enfermo y no podés ser atendido por un médico. No tenés ni encontrás trabajo. Tenés miedo al futuro y vivís día a día sólo con la tortilla y la sal.
La pobreza es no ir a la escuela y no saber leer. Es perder a un hijo debido a enfermedades que vienen con el agua impura. Es una cruel situación a la que nunca te acostumbrás y de la que siempre querés escapar. Es impotencia, es falta de esperanza. La pobreza es un llamado a cambiar al mundo para que más seres humanos tengan siempre alimentos, abrigo, educación y salud; protección contra la violencia y voz y voto en sus comunidades.
POBREZA
Sí, están condenados a convertirse en mendigos. Es por eso que lo que se colige, al ver a tanto mendigo en esas calles, es que nuestro país se está convirtiendo en un país de menesterosos. O más grave, que quienes lo gobiernan lo están convirtiendo en un país indigno.
La pobreza se mide, entre otras cosas, por lo que una familia gana y gasta. Sos pobre si no podés satisfacer tus necesidades básicas. Eso se llama “línea de pobreza”. Cada país tiene líneas que tienen que ver con su nivel de desarrollo; según el gasto y el ingreso se sabe cuáles son las necesidades básicas.
También se mide por la exclusión social, por la falta de acceso a la tierra y cómo producirla con ayuda económica y técnica. Por analfabetismo y la deserción escolar. Por la desnutrición infantil, el deterioro ambiental, la mortalidad materna, la violencia doméstica y la falta de médicos.
Cuando no hay vivienda para los pobres hay invasiones; y aunque tengás leyes de propiedad, seguís construyendo en zonas de riesgo. En las grandes ciudades de Honduras una tercera parte de la población vive en barrios marginales, sin servicios básicos de agua y electricidad. Los sitios donde vivís son aislados, peligrosos, no tenés nada y todos te tienen miedo. La sociedad te aísla y te discrimina. No tenés seguridad, protección ni tranquilidad de ánimo.
Tus relaciones con tu pareja son desiguales y a veces violentas. Tus relaciones con los poderosos tienen que ver con la indiferencia y el abuso. Tu relación con las instituciones es excluyente y anulan tu capacidad como persona. Si estás organizado no tenés poder y tampoco tenés relaciones con otras asociaciones que tienen que ver con la pobreza. No tenés información, no tenés formación, no tenés conocimientos. No tenés confianza en vos mismo. Tu cuerpo tiene muestras de hambre, estás cansado, tenés apariencia enfermiza y, además, los ricos te consideran feo y hasta indeseable.
La acumulación desmedida de riquezas en manos de unos pocos es lo que impide cubrir las necesidades básicas de millones de personas. El hambre es una manera de matar y también la falta de medicinas o de agua potable. Matan los malos tratos, las torturas, el racismo o la esclavitud; pero el hoyo donde entierran a los que se mueren de hambre no es otro que la brecha entre los ricos muy ricos y los pobres muy pobres. Entonces, ¿por qué no estás produciendo algo para tu familia y, de paso, para el desarrollo del país?
Nadie te da empleo, porque no hay. Si no trabajás no comés. No tenés derechos sobre la tierra que sembrás. Cosechás para pagar el alquiler y para comer tortilla y frijoles. No tenés un cuerpo sano porque sólo agua sucia bebés. (Y, por supuesto, el guaro de la desesperación). No tenés electricidad para conservar tu comida. Tu mujer pasa teniendo chigüines a cada rato y no tiene trabajo, sólo el de la casa. Cuando te enfermás no hay medicinas. Cuando tu mujer se enferma no te sirve ni de criada. Tus hijos no van a la escuela y no te ayudan porque sólo pasan enfermos y, cuando se agravan, se mueren.
Cuando tenés casa se la lleva el río o el huracán. No tenés seguro social porque no trabajás. No trabajás porque nadie te da empleo; como no trabajás, no comés y si no comés, te morís.
La pobreza es una situación que pasa inadvertida para la mayoría de los que tenemos cubiertas nuestras necesidades, quizás porque no hemos visto morir a nuestros hijos de hambre. No hemos visto morir un niño por falta de antibióticos o de vacunas: por no tener acceso al agua potable y tener que beber de charcas infectas. La solución para realizar una estrategia que termine con la pobreza tiene que pasar por una redistribución de los bienes de nuestro país.
De cada cien hondureños 64 son pobres y 45 muy pobres. Sólo Guatemala, Nicaragua, Haití ( pero nos verguea en fútbol) y Bolivia son más pobres que nosotros. Los departamentos más pobres son: Copán, Valle, Choluteca, Lempira, Intibucá y Gracias a Dios; pero los pobres están regados por todo el país, como grupos vulnerables. Los indígenas y los negros, por la falta de seguridad en sus tierras, sin educación, salud, agua potable, alcantarillado, electricidad, caminos, están siempre enfermos y marginados. Así que hay varios tipos de pobres: los que tienen queso para la tortilla, los que sólo tienen sal para la tortilla y los que son salados porque no tienen ni la tortilla… Estos son los pobres más pobres de Honduras.
A veces aumentamos nuestra pobreza, tal vez por ignorancia. Eso pasa cuando ponemos más bocas para menos tortillas. Pero la forma en que funciona nuestra sociedad ayuda a ese aumento de la pobreza.
Las mujeres hacen los mismos trabajos que el hombre, ganan menos, tienen que hacer el trabajo de la casa y parir y criar a los hijos cuando son madres solteras. Son excluidas social, económica y políticamente. En Honduras, para el promedio, hay cinco hijos por cada mujer. De esas madres 15 de 100 son niñas que no han cumplido los quince años (Debido al machismo latinoamericano la mujer no tiene libertad para definir su sexualidad; si se sale de la regla monogámica marcada para ella por la sociedad, es promiscua. Si el hombre lo hace, es “macho”). Seis de cada diez hogares están dirigidos por mujeres y de esos, cuatro son pobres.
LA POBREZA NO ES LLUVIA FRESCA PARA NADIE.
PERO, SI SOS POBRE Y SOS NIÑO O NIÑA, TE CAE LLUVIA ÁCIDA:
De un millón novecientos mil niños pobres que hay en Honduras más de la mitad son muy pobres. De esos, más de diez mil viven
en las calles. A éstos hay que sumar a los pueblos indígenas, en los que todos, niños y adultos, son pobres; a las mujeres que, dentro de su grupo social, son más pobres que los hombres; a los adultos mayores y a los discapacitados de todo tipo (muchos de ellos por desnutrición, enfermedades y traumas).
¿Sabías que de cada 100 personas con Sida en Centroamérica 60 viven en Honduras? ¿Que gran cantidad de enfermos de Sida, mujeres y hombres, contagian de muchas maneras a los niños y niñas, casi todos pobres? Más de 10.000 niños y niñas son explotados sexualmente en 20 ciudades de Honduras. Según Casa Alianza: “Los niños, menores de 18 años, son prostituidos en unos 119 burdeles, bares, cantinas, salones de masajes, calles y las cercanías de lujosos hoteles de las ciudades”. (Casa Alianza, Covenant House de Nueva York. , diciembre de 2005).
¿Que hace apenas quince años de cada 1.000 nacidos vivos morían 50 (34 para el 2000), y que sólo 35 de cada cien niños y niñas pobres terminan su escuela primaria?
SI SOS POBRE TE LLUEVE SOBRE MOJADO
La madrugada del 28 de octubre de 1998 se vino sobre todo el territorio de Honduras la furia del huracán Mitch. La fuerte lluvia que por cinco días no cesó de caer produjo inundaciones, derrumbes, caos y muerte. Aumentó en 165,000 más la cantidad ya enorme de pobres y destruyó más de 35,000 viviendas. Casi medio millón de personas tuvo que huir de sus casas. Aumentó el desempleo y se produjo una gran movilización del trabajo formal al informal, incluyendo a niños trabajadores.
Aunque se haya sumado la furia de los desastres naturales al marginamiento que amontona la pobreza en nuestro país, hay otras causas que la aumentan: las relaciones internacionales que no favorecen el desarrollo de pequeñas economías, la deuda externa, los tratados comerciales en desventaja. La manera en que son usados nuestros recursos nacionales (por ejemplo la madera, por cuya defensa han sido amenazados de muerte los líderes del Movimiento Ambientalista de Olancho). Todas las fallas de la democracia y, por supuesto, la corrupción.
Las personas pobres sufren dolor físico como consecuencia de comer poco y trabajar mucho; dolor emocional por las humillaciones que ocasiona la dependencia; dolor moral por tener que escoger entre salvar la vida de un miembro de la familia que está enfermo, o alimentar a sus hijos. Los pobres no son haraganes, tontos ni corruptos; si la pobreza es tan dolorosa, ¿por qué, entonces, está siempre allí?
La globalización de la economía no ha resultado en la creación de más empleos o de una mayor seguridad de trabajo, como se pudo esperar. “Si hubiera ese compromiso, los países en desarrollo habrían abierto sus mercados y vinculado el acceso a los mercados con la creación de empleos. Las grandes decisiones las toman los poderosos; producen increíble riqueza para unos pocos, por un lado y aumentan desmesuradamente la pobreza, por otro”. (JOSEPH STIGLITZ)
Stiglitz afirma que la economía debe estar en el centro de la democracia ya que si no representa un riesgo para la seguridad de cualquier nación o estado. “El Banco Mundial recomienda mantener la mínima seguridad social básica para los pobres, y privatizar el resto. Esto provoca una división entre los que pueden pagar y los que no pueden hacerlo ni por su propia subsistencia”.
Hacia 1990, la mayoría de la población del mundo, en la que el “orden mundial” tiene sus bases, no está en orden. Esto significa que no se toma en cuenta al mundo, y ese mundo está echando rayos porque no lo toman en cuenta. Para el Banco Mundial la pobreza no es más que “las privaciones de algunas cosas que anulan las capacidades con que cuenta una persona y las libertades que le permitan disfrutar de un tipo de vida valioso para él o para ella. La posibilidad de alcanzar, mediante los gastos necesarios, un nivel de vida mínimo de nutrición y para adquirir artículos de primera necesidad…Estos gastos reflejan el costo de participar en la sociedad”.
El Banco Mundial respalda el acuerdo de erradicar la pobreza impulsado por la ONU; pero lo que más le interesa es mantener el desarrollo del comercio y el bienestar de los países ricos. La ayuda para los pobres no debe seguir siendo la caridad; aunque, para tener una visión más amplia de la pobreza se debe contar con la participación de quien la vive. Para ser verdaderamente libre, el ser humano debe poder elegir y los pobres no pueden elegir en función de muchas carencias, la principal de ellas, la educación.
La ERP: O cuando los ricos deciden terminar con la pobreza.
Hace unos cinco años unos señores y unas señoras se reunieron para terminar con la pobreza (El documento final de la ERP, de Honduras, fue aprobado por el presidente de la República de entonces en consejo de ministros el 20 de agosto de 2001). Unos eran del gobierno y otros eran de la Sociedad Civil (todo lo que no es oficial). Con muy buenas intenciones (con esas ya los caminos están empedrados para todos los cielos habidos y por haber) hicieron un plan que quedó como un compromiso formal del Estado, con especial atención en los que nada tienen. Ese documento es la Estrategia para la Reducción de la Pobreza (ERP).
Lo más importante de ese documento es que no puede haber gobierno, ni actual ni futuro, que pueda cambiar el rumbo o alterar el objetivo de los recursos destinados a reducir la pobreza. Porque los fondos que se van a utilizar son los que el gobierno tenía obligación de pagar para disminuir la deuda externa, cuyo monto en gran porcentaje ha sido condonado. O sea usar los dineros de la deuda económica para pagar la deuda social; así que eso de reducir la pobreza se debe lograr a mediano y largo plazo, digamos dentro de unos diez años.
La primera fase de la ERP se llamó “crecimiento pro pobre”. Y quería poner a los pobres como objetivo del desarrollo dentro de las viejas medidas de ajuste para que éstas tuvieran legitimidad. Apareció como un medio para erradicar la pobreza; sin la redistribución económica, social ni política del sistema, pero con la cara de crecimiento económico. El asunto era hacer que la sociedad civil participara masivamente, puesto que ésta supuestamente tenía credibilidad.
Querían que más de la mitad de los niños de Honduras aprendiera a leer y escribir. Así, esos niños y esas niñas iban a tener más oportunidades de estudiar. Querían que no se murieran al nacer o al llegar a los cinco años; que pudieran alimentarse mejor, que tuvieran agua potable para beber, en vez de agua de charco. Que tuvieran luz eléctrica y hasta teléfono.
Y también, dentro de esa etapa, que en diez años pasaran a 42 de 100 los que estaban en la extrema pobreza (más de tres millones) y que la educación funcionara con la participación de toda la comunidad… Todo eso y más querían con la ERP. ¿Por qué artilugio milagroso en lugar de disminuir, la pobreza pasó a miseria y los ricos pasaron a engrosar su tripa como nunca, antes de la tal “estrategia”? Quien quiera desprender la ERP de los mecanismos de protección del nuevo orden económico, llamado también “globalización” nunca podría encontrar respuestas.
¿Es de los pobres la Estrategia?
La Estrategia necesita la participación de los propios pobres para ejecutar los planes y proyectos. Pero esa ejecución, para que dé buenos resultados, debe ser Transparente y Descentralizada. La ERP debe ser conocida como propia, en primer lugar, por sus propios beneficiarios, es decir por los pobres. Los proyectos deben nacer en las propias comunidades en donde habrán de ser desarrollados. La gente debe participar en su elaboración, con sus propias necesidades y urgencias, dándole prioridad a los problemas reales que les afectan y no a los diseños teóricos que se elaboran en las oficinas del gobierno central.
Pero, además, la ejecución de la ERP requiere de una lucha constante contra la corrupción para evitar el desvío de los dineros públicos hacia los bolsillos privados de los funcionarios. Los fondos que serán liberados por la condonación de la deuda externa, deben ser distribuidos, invertidos y controlados en la forma más transparente posible.
LOS POBRES NO TIENEN ESTRATEGIA EN “LA ESTRATEGIA”.
La estrategia es coja, y así quiere bailar.
En 1999, hace apenas ocho años, 66 personas de cada 100 eran pobres en nuestro país. La Estrategia quiere que dentro de diez años, para el 2015, solo haya 42 pobres de cada cien. O sea que de ocho millones de habitantes en Honduras, para el 2015… ¡Nada mas habrá tres millones, trescientos sesenta mil pobres!
En sus políticas de ajustes económicos y fiscales, los gobiernos permitieron y facilitaron mas ganancias y mejores condiciones para los bancos, “liberaron” el comercio (se cobra menos impuestos a lo que viene de afuera); “redujeron” el impuesto sobre la renta de los ricos y aumentaron el impuesto sobre ventas contra los pobres. Mientras muchos ricos no pagan sus impuestos, los pobres tienen que pagar la deuda externa. Lo que dicen que a largo plazo va a reducir la pobreza, a corto plazo la alarga.
La Estrategia nació coja; desde el principio no había recursos necesarios para poder ejecutarla y para esta fecha ya se ha retrasado. Los ingresos están relacionados con lo que el país produce, pero la capacidad del trabajador hondureño, tanto en la ciudad como en el campo, es de las mas bajas de Centroamérica; mientras la tasa de crecimiento de la población es de las mas altas o, lo que es lo mismo, seguimos teniendo mas chigüines que recursos para mantenerlos.
Datos de un libro de Rigoberto Sandoval Corea (La cooperación internacional y la transparencia: caso de Honduras, Tegucigalpa, 2005.) comprueban que La cooperación internacional ha aportado a Honduras desde el año 2000 la cuantiosa cantidad de 4,000 millones de dólares (para usar numero redondo) y estarían por desembolsar hace menos de un año 1,830.1 millones, lo que sumaria mas de cien mil millones de lempiras. A las cifras anteriores se suma la cooperación recibida por todas las Organizaciones Privadas de Desarrollo (OPD) y las Organizaciones no Gubernamentales (ONG). Estas considerables cantidades, manejadas en forma transparente, ayudarían al pueblo hondureño a superar la pobreza y el subdesarrollo. Pero los niveles de pobreza continúan elevados, lo que sugiere un mal manejo de estos recursos.
El Fondo Monetario Internacional dio el primer paso, en 1996, para reducir la deuda externa de los países pobres. Se trataba de reducir la parte del presupuesto nacional que se iba a utilizar para el pago de la deuda, entre intereses y pagos de capital. Hacia 1999 cuarenta y un países, incluido Honduras, estaban clasificados como “pobres altamente endeudados”; pero para acceder a la reducción del pago de la deuda se necesitaba una nueva condición: una estrategia para garantizar que los fondos liberados fueran utilizados realmente en el alivio de la pobreza.
Así empezó la Estrategia para la Reducción de la Pobreza, en la que actualmente están incluidos más de 70 países. En el corazoncito del Fondo no estaba por supuesto la humana necesidad de ayudar al prójimo sino el terror de que una avalancha de pobres entrara en el pánico de la desesperación al mismo tiempo y echara su culo de oro a la basura.
Se equivocan los ricos que dicen que su estrategia es nueva.
La necesidad de luchar contra la pobreza es tan vieja como la pobreza misma. Honduras ha elaborado muchos planes y programas para sacar a los pobres de su situación social y mejorar sus condiciones de vida. Pero todos han fallado. El Estado, a través de los diferentes gobiernos, no ha podido afrontar con éxito el verdadero gran reto que tiene el país: salir de la pobreza.
Por eso, es lógico que muchos compatriotas no crean nada de la nueva Estrategia diseñada. A diferencia de otras iniciativas, en esta ocasión tenemos los recursos liberados por la condonación de la deuda, el apoyo de la cooperación internacional y, lo que es fundamental, la participación activa de la gente, de los pobres mismos, en el diseño y desarrollo de los proyectos y en el control y auditoria de los fondos para financiarlos (todo lo anterior, en teoría).
La participación organizada de la gente, condición clave para poner en practica el llamado Poder Ciudadano, supuestamente será la mejor garantía para una ejecución descentralizada, transparente y exitosa de la ERP. Y para una idea tan peregrina como esta el presidente Zelaya no necesita pagar a ese tumulto de asesores con plata que eventualmente tendrá que sacar de la mismísima Estrategia.
Mientras la información y el debate sobre la lucha contra la pobreza no lleguen al gran publico, la cooperación internacional seguirá siendo una materia de funcionarios y especialistas, ajena a los ciudadanos, a los pobres. ¿Por que se habla tan poco de todo esto en los diarios, en la radio y en la televisión? Pareciera que, a pesar de la gran importancia que la ERP tiene para el futuro de Honduras, el tema y lo que se hace no interesan a nadie. Incluso, con las denuncias actuales de la cooperación sueca acerca de que se desvían los objetivos de los fondos al gobierno no le interesa poner el tema en el debate nacional.
No es atractivo para los medios de comunicación y sus lectores. Después de todo, ¿no han estado allí esos pobres todo el tiempo? ¿A quien le importa el drama de la pobreza? ¿Que tiene de malo que anden esos niños y esas niñas en las calles, en los burdeles, en los callejones oscuros buscando un rincón donde pasar la noche? Es mas rentable el fútbol; y si no que lo diga el ex presidente Visa Callejas.
No obstante, el 15 de diciembre pasado, en la Organización Mundial del Comercio, dominada por los países ricos y donde se aprueban reglas de comercio que benefician principalmente a las corporaciones internacionales, 110 países en desarrollo se unieron para crear una alianza (G-110). Si eso se concreta, será la mayor organización de países pobres que participe como tal en negociaciones comerciales.
EL FONDO DE LOS FONDOS
Nuestro sistema económico esta basado en el consumo y si este no existe el sistema se desmorona. Pero, ¿como va a haber consumo si cada día hay menos consumidores debido a la pobreza? La gente mete sus ahorros en el comercio, en el que los pobres gastan lo poco que ganan. Algunos inversionistas ya dejan su dinero en el país, pero la mayoría de los ricos creen que es mejor tenerlo afuera (con la tibieza y la seguridad que produce estar al lado del producto de los robos anteriores). Esa es la razón por la que no podemos competir en crecimiento con otros países, incluso pobres.
A eso se le llama baja estabilidad macroeconómica, que se debe a la baja calidad de los recursos humanos, al mal manejo de recursos naturales y del ambiente y a que siguen los monopolios y los comerciantes e industriales avorazados que no permiten la competencia. Sin embargo, ahora que se están concretando los desiguales tratados comerciales con EE.UU. y otros países y la mercadería extranjera llega a montones con mejores precios que los del comercio cautivo parecen estar recibiendo una sopa de su propia medicina. La condonación de la deuda externa continuara y se empleara en la ERP; pero los fondos de la corrupción seguirán ocultos en fortalezas bancarias del exterior. Si se recuperara todo lo robado por la clase política desde que gobiernan esta su hacienda no habría necesidad de prestamos “frescos” para continuar con la misma deuda eterna.
El Estado, en primer lugar, es el encargado de hacer que funcione la Estrategia; pero no es el más importante. Los más importantes son las municipalidades, las organizaciones no gubernamentales, las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado, agrupados en un Consejo Consultivo que garantice honestidad y transparencia.
Por parte del gobierno están el Gabinete Social y la Consultoría Técnica (algunos de cuyos miembros ya dieron muestras, en este foro, de importarles un huevo los pobres y la mitad del otro lo que nosotros opinemos); que eligen los proyectos para la educación, la salud, el trabajo, la seguridad social, la agricultura, la ganadería, y el agua, la vivienda, etc. Ya están aprobados cinco mil o mas proyectos, para los que se necesitan muchos millones de lempiras. Pero el dinero no alcanza para todos. Además, algunos departamentos van a tener más y otros menos, según sus necesidades; esto se desprende de los cuadros explicativos que los técnicos publican de vez en cuando, mas para defenderse de acusaciones en su contra, que para demostrar fehacientemente que se están materializando logros.
Un Consejo conejo.
El Consejo Consultivo es el encargado de dar asesoría, recomendaciones, hacer propuestas, brindar apoyo, dar seguimiento y procurar la participación ciudadana en el combate a la pobreza. Tiene que averiguar cuales son los municipios pobres del país (como si fuera difícil poner el dedo en el mapa con los ojos cerrados y descubrir que allí hay gente que se muere de hambre) y desarrollar una experiencia piloto en alguna región, preferentemente de las mas pobres.
Pero el mas importante reto de este Consejo es el de lograr la descentralización de las municipalidades, con el objeto de que tanto la ayuda como la autogestión sean efectivas, eficientes y transparentes.
Deberá informar además a la sociedad civil organizada y a la ciudadanía en general sobre el trabajo desarrollado y crear canales de comunicación de doble vía entre el Consejo y la población.
El gobierno, va a hacer el seguimiento de los proyectos de desarrollo de viviendas, cuencas, reforestación, protección ambiental y titulación de tierras de cada departamento, en cada comunidad, para que se ejecuten con eficacia; mientras que la sociedad civil y las comisiones son las que van a cuidar que los fondos de la ERP no sean desviados para compromisos y gastos de otro tipo.
La cura para la locura de la pobreza.
En fiscalización ha habido avances, como la creación del Comisionado Nacional de los DDHH., el Ministerio Publico, el Consejo Nacional Anticorrupción, (¿A que le tuvo miedo el Monseñor, que salio corriendo en cuanto vio la lista de los corruptos y la cotejo con la de sus amistades?) el fortalecimiento municipal y la Auditoria Social de la sociedad civil. Ahora, con la ERP, la sociedad civil busca que el crecimiento provenga de mayor numero de fuentes y que sus beneficios sean compartidos por todos. Por eso es necesario que se tomen en cuenta sus propuestas relativas al desempleo, redistribución, acceso a recursos, producción de la tierra, equidad, transparencia y rendición de cuentas.
En definitiva, solo la ciudadanía, agrupada o no en sociedad civil podrá hacer publica cualquier maña encaminada a desdibujar las supuestas buenas intenciones que la Estrategia para la Reducción de la Pobreza contenga, como esperanza inmediata de redención para los desposeídos.
Equidad y justicia social, seguridad alimentaria, educación para todos, ambiente sano y saludable, parece ser la simple receta para dejar de ser un país de extrema pobreza a nivel mundial y; por supuesto, que sea sustituida la denigrante caridad por las oportunidades de trabajo y de superación y salud sin exclusiones racistas y clasistas.
Pero la entrada de recursos en el país ha sido de cuatro mil millones de dólares o mas (Sandoval Corea), que convertidos hacen la cantidad de setenta y dos mil millones de lempiras. Con esto se mira que lo invertido en los pobres ha sido solo el 10% de lo recibido.
Aun así, ¿todavía queremos hacer algo para terminar con el pobre mundo de la pobrería?
Eduardo Bahr – 2007
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