Responsabilidad o complicidad

Escritores, Opinión 3 Comentarios »
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Hace pocos días, escribí una nota criticando un escrito de Juan Ramón Martínez (ver aquí).

Hoy, he leído uno de los artículos que, en lo personal, considero de los más importantes salidos de su pluma por la cantidad de ideas claras, directas y comprensibles (esta vez en el camino correcto de la formación de la opinión pública que todo escritor debiera recorrer con honestidad) de las que transcribo a continuación algunas muestras …

“… en Honduras, por lo que aquí pasa, todos somos responsables. Y que, incluso los que sufren las peores desgracias: pobreza y miseria para toda la vida, menosprecio de los más ricos y más fuertes política y socialmente, exclusión por parte de las autoridades y menosprecio incluso de los intelectuales y los periodistas, tienen la mayor responsabilidad por la docilidad con que aceptan su destino, por la cooperación que brindan cada vez que se les consulta. Y por el apoyo que le dan electoralmente, a quienes son reconocidos como los responsables de sus desgracias y sufrimientos.”

“Es fácil rehuir a la responsabilidad de la acción personal y cómodo establecer que la realidad, negativa y ofensiva para los seres humanos que poblamos el territorio nacional, es obra de la perversidad de los otros. Desde “la mala suerte”, el abandono de Dios “que no nos quiere”, el imperialismo norteamericano, la mala leche del catolicismo que nos evangelizó mal; o simplemente, de la ubicación geográfica que nos obliga a la indolencia, a la pereza y a la inacción.”

El artículo completo, que no tiene desperdicio, lo puede leer, amable lector, entrando en este enlace.

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¡Ay, Juan Ramón!

Aprendiendo a leer, Escritores, Periodismo 8 Comentarios »
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Juan Ramón Martínez, al que no se le puede negar que domina el arte de escribir, al que leo asiduamente pues es bueno leer escritos de todas las tendencias y del que guardo a modo de hemeroteca varios de sus artículos en el WIKI que edito dedicado a Honduras, ha vuelto a caer en el error, demasiado habitual en él, de pensar que los que leemos somos unos ignorantes que nos tragamos fácilmente cualquier rueda de molino que nos pretendan endosar.

En su artículo “Confusas señales“, publicado el 17 de noviembre de este año del Señor del 2006, intenta, como decía, hacernos tragar sin vaselina algunas ideas bastante alejadas de la realidad. Lo peor, es que con tanta reiteración de esa actitud me está obligando a pensar (aquí algunos que lo conozcan bien tal vez pueden pensar que soy un “inocente”) que su pluma está tarifada; cosa que por otra parte no sería nada nuevo en el mundo de la prensa (hace muy poco se descubrió en Miami que varios periodistas estaban pagados por el Gobierno de los EEUU para escribir a su favor, con lo que a su vez le hacían un “flaco” favor a la sociedad estadounidense).

Pasemos a las mentadas “ruedas de molino” que el Sr. Martínez ha pretendido que comulguemos:

1. ” Por un lado, fuera de los olores populistas y electoreros, que aquí estamos cansados de oler sobre la obligación, falsa por cierto, de luchar en la protección de los intereses populares… “. La obligación de cualquier gobierno es la de luchar por los intereses populares o dicho de otra forma con menos “intencionalidad” política … los intereses de la sociedad a la que sirven.

2. ” En una sociedad capitalista como la nuestra -por más atrasado que se encuentre este modelo- no hay más alternativa que respetar la libertad de los particulares que, en forma individual u organizada, buscan dentro de la ley, alcanzar sus objetivos… “. Lo malo, Sr. Martínez es que no lo buscan, en la mayoría de las ocasiones, dentro de la ley, sino que como consumados atletas se la saltan cuantas veces sea necesario y además compran a los árbitros para que hagan la “vista gorda” en el caso de que derriben el listón. No creo que haya que refrescarle la memoria con los innumerables casos (aquí se puede ver un ejemplo) ocurridos en Honduras de lo mucho que se ha respetado la “libertad” de los corruptos en detrimento de la libertad de la mayoría de los ciudadanos.

3. “ Ir más allá, como se pretendió, hablando de intervenciones que sólo tienen fundamento como fruto de decisiones judiciales… “. Efectivamente, una de las formas de intervenir una empresa es mediante un mandamiento judicial (en Honduras es prácticamente imposible que eso pueda producirse si tenemos en cuenta la podredumbre total que rodea a la CSJ en donde la venalidad y la colusión es la moneda de cambio consuetudinaria tal como se ha demostrado hasta la saciedad); pero los gobiernos, sí pueden intervenir empresas por medio de los mecanismos que tienen a su alcance y uno de ellos es precisamente la actuación de la DEI en el caso hondureño. A este respecto, hace tiempo llegó a mis manos un documento muy significativo relacionado con la empresa cementera INHCESA, que pueden leer en este enlace y en este otro, si tienen curiosidad, y que demuestra el grado de corrupción y de latrocinio que los “intereses populares” han tenido que padecer por años en la querida Honduras.

4. ” …hay que aceptar que la sociedad económica hondureña, no acepta -excepto desde la ley- que el gobierno traspase sus funciones de facilitador y asegurador de las inversiones de los particulares… “. La sociedad económica hondureña no tiene facultades para decirle al Gobierno de Honduras lo que tiene que hacer. En cuanto a lo de asegurar las inversiones, el gobierno sólo tiene la obligación de que las leyes se cumplan, que no es poco. Lo de “asegurar” las inversiones, la mayoría de los empresarios hondureños lo han entendido siempre en el sentido de que el gobierno tiene la obligación de cubrir sus pérdidas y absorber sin rechistar sus evasiones fiscales e incluso condonárselas para darle “legalidad” al asunto. Espero que el Sr. Martínez no se haya olvidado de estas circunstancias tan “normales” en Hibueras.

5. ” …y en la que los dueños del capital que corren riesgos, tengan la conciencia que ganarán suficiente, recibiendo además, consideración y respeto de la sociedad. Especialmente, porque no son delincuentes que asaltan a los consumidores, sino que suplidores de necesidades y creadores de empleo suficiente para enfrentar la pobreza…“. Esta es la frase más “lucida” de todo el artículo, … y la mayor burla hacia el sufrido pueblo hondureño. Ahora resulta que tras robar de forma descarada por años los bolsillos de los catrachos, los dueños del capital reclaman nada más y nada menos que … ¡consideración y respeto de la sociedad!. Los pobrecitos no son delincuentes tras todas las quiebras fraudulentas realizadas, todos los desvíos de fondos públicos hacia sus cuentas corrientes mediante las condonaciones y las evasiones fiscales, todas las licitaciones públicas amañadas, etc. (revise aquí, amable lector, para que se entere de lo que estos “angelitos” hacen con su país). ¡Ah!, por supuesto que son suplidores de necesidades, … ¡ pero de las suyas! y en cuanto a lo de creación de empleo para enfrentar la pobreza, … ¡a los hechos incuestionables de su aumento me remito!

Costo Vida

Estamos jodidos

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Vida de vitales vitalicios

Armando García Armando García

¡Ve qué bonito! ¡Qué país, caramba! Lo que nos faltaba: ¡diputíteres vitalicios! En asuntos de picardía parece que no acabamos de conocernos.

Y para terminar de amolarnos escogen -y que nadie brinque- a un liberuña y a un cachureco.

No hay diferencia, ni de fondo ni de forma, entre los tradicionales del desbarajuste de esta labranza republicana.

Los picaritos de siempre repartiéndose a doble colmillo y con la misma cuchara impune, atiborrándose de la magnanimidad de la res pública.

Lo más triste: las demás rémoras parlamentarias, tienen la mamola de argumentar de que tal dupla de eternos tragones del erario, son los que más “saben” el intríngulis de los enredos, trampas, artimañas, engañifas y sablazos, que se cuecen en ese celebérrimo establo “nacional”.

No les basta a esta mancuerna de eternos chamberos el haber mamado, del precario presupuesto de este pobre país, más años que los 16 de Carías y los casi 20 de López-Arellano, juntos, para salirnos ahora con esa largueza de pata chinga de diputados vitalicios.

Ya hubo dos aberraciones legislativas vitalicias, y para que les duela, liberuñas, los difuntos: Gómez-Cisneros y Bin-Bú, ambos paladearon hasta que boquearon.

Pero esta yunta de sangrones diputeados que hoy pretenden lactar de por vida hace tiempos que están clavados, cual ácaro, al presupuesto nacional de todas las legislaturas. Uno de ellos, el cachureco: chupó, por interpósita manu militari, en la Universidad en su tiempo de “magnífico” reptor (así con “p” porque nunca ha ganado, que se diga, una elección limpia y democrática en su vida), ingirióhasta la saciedad en la presidencia de la Corte de la Suprema Injusticia y ha libado un par de lustros en el Cogruezoo.

El otro, el tatita mendaz liberuña (valga la redundancia) igual que su parigual cachureco ha estado pegado a la aorta del poder casi desde su tiempo de normalista.

Ha permanecido enganchado, como chambero vitalicio en el erario: ora como viceministro o Ministro de Educación, ayer con dieta en alguna que otra realenga comisión o como diputeado o jalándole grueso a las fichas doradas de la presidencia del Congruezoo Nacional.

¡Que vengan ahora, este par de cínicos zánganos, a decir que reciben con “humildad” tan bellaca designación es una burla incalificable para este vilipendiado pueblo.

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