El corrupto Congreso Nacional y la Resistencia Cívica
Emilio Guerrero ("Mecate"), Gautama Fonseca 7 Comentarios »Leído 1.246 veces
Martes 27 Noviembre 2007
Gautama Fonseca
Es una lástima lo que está ocurriendo en la empresa nacional que tiene como función fabricar leyes.
El Congreso Nacional ha sido pervertido. Se le ha convertido en un instrumento de las pasiones y de las aspiraciones desbordadas de algunos de sus integrantes. Se le ha convertido en simple herramienta de los hombres que manejan los sellos y las banderas de los dos partidos tradicionales y que se mueren de risa al cambiar impresiones sobre nuestras instituciones “democráticas”.
Su presupuesto ya no es el necesario para que cumpla sus funciones legales, sino que se le ha convertido en fuente inagotable de recursos que, en el mejor de los casos, sirve para financiar la candidatura presidencial de uno de sus miembros y la reelección de no pocos ciudadanos de profesión desconocida que esconden sus nombres detrás de la palabra diputados.
Cada vez con más frecuencia, por otra parte, el Poder Legislativo realiza actos propios del Poder Ejecutivo y no pocas de las leyes que aprueba tan sólo sirven para quedar bien con un pequeño número de empresarios que utilizan su tiempo en buscar la manera de apropiarse de las instituciones públicas que generan cuantiosos ingresos, o que tan sólo esperan que llegue el momento preciso para engullirse lo que aún queda de aquéllas.
De ahí la necesidad de “socializar” las leyes que se han inventado algunos Padres de la Patria, pues gracias a ese pretexto pueden escuchar el punto de vista de los intereses creados y actuar en consecuencia.
Innecesario es decir que otro es el comportamiento de tales hombres y mujeres cuando se trata de los pobres de Honduras, como ocurrió con la mal llamada Ley para la Modernización Agrícola que, ante el asombro de todos, la utilizaron para convertir en pura y simple basura a la Ley de Reforma Agraria y para hundir en la más profunda miseria al campesinado nacional.
¿De cuánto tiempo más necesitamos los hondureños para ponerle término al penoso orden de cosas que dejamos señalado?
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No cabe ninguna duda. El honorable ciudadano Gautama Fonseca, fue, es y seguirá siendo un punto de referencia político-social independiente para los feudales individuos que vivimos preocupados por la integración y pertenencia de Honduras al mundo desarrollado.
Su último artículo, que antecede a estas líneas, sobre el corrupto Congreso Nacional de Honduras nos viene a confirmar la tradicional condición mercantil de baja estofa que este carísimo aparato, al servicio de la mafia económica hondureña, mantiene como perfil.
Según índices internacionales, el parlamento hondureño es uno de los menos productivos de América Latina; o sea, que trabaja solo para beneficio de un pequeño sector de la población. Ese que ordena, dirige, impone y dispone de la vida y de la economía de siete millones de esclavos.
La Presidencia de la República sufre un desequilibrio en la realización de sus proyectos debido a que la orquesta simio_fónica formada por los 128 diputados, siguiendo las instrucciones de los directivos partidarios, reduce a sectarismo las buenas intenciones del ejecutivo.
Dentro de la gran reforma institucional que se necesita de forma urgente no hay duda que el primer organismo canceroso que debe someterse a una profilaxis regenerativa es el desprestigiado Congreso Nacional; un cuerpo legislativo que legaliza las corrupciones mas insólitas del continente.
Exoneraciones fiscales para los “industriales” de comidas rápidas, maquilas rápidas, térmicas rápidas, vehículos rápidos, bancos rápidos. etc.; en fin, ese aparato, que se lleva un gran pedazo de nuestro magro presupuesto nacional, se ocupa única y exclusivamente de hacer la fiesta, a costillas del pueblo hondureño, a los clubes millonarios de los que mandan.
Concesiones, exoneraciones, condonaciones y libertad de inversión, de explotación, de humillación, mientras el presidente del susodicho organismo se dedica a editar fotos personales con cara de cardenal para su mística campaña política sin haber emitido un tan solo trabajo en beneficio de los miserables hondureños.
El honorable Abogado Gautama Fonseca se impone una pregunta final; la misma que se hacen multitud de ciudadanos.
¿De cuánto tiempo más necesitamos los hondureños para ponerle término al penoso orden de cosas que dejamos señalado?
Tiempo ya no tenemos porque estamos marchando contra el tiempo perdido durante los últimos 25 años; sin embargo, dentro de la resistencia cívica queda una solución drástica para un monumento nacional corrupto a decapitar, y es el de darle el poder referendario al Sr. Presidente para que convoque una nueva Constituyente (invalidando el onerosos Congreso Nacional en su estado actual), se lance un plan urgente de nación, se establezca una Constitución moderna y democrática, y se creen instituciones clínicamente depuradas para hacer de Honduras una nación en camino hacia el desarrollo.
Viva la resistencia Cívica,Viva Honduras.
Por el rescate de la dignidad del pueblo y para el pueblo.
Emilio Guerrero
“mecate”
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