Aunque mi posición ha quedado meridianamente clara en lo que respecta a lo sucedido en Honduras, la repetiré en primer lugar ya que siempre hay despistados y, lo que es peor, malintencionados que en lugar de usar esa cualidad que nos hace animales racionales para diferenciarnos de los irracionales, ¡la razón!, se empeñan en olvidarla para usar el hígado a la hora de emitir opiniones.
Rechazo de forma categórica cualquier quiebre de la legalidad vigente
¡Espero que sea lo suficientemente clara!
Dicho lo anterior, sí opino que estos vídeos que he encontrado en YouTube con una entrevista al Sr. Zelaya añaden luz sobre la situación general de Honduras.
En el primer video el que lo haya subido ha añadido una leyenda en el transcurso del mismo, (no he sido yo), pero lo importante no es eso sino lo que el Sr. Zelaya dice.
Por si eso no es suficiente, aquí tienen otro con más políticos hablando de fraude además del Sr. Zelaya …
Creo que lo anterior no deja lugar a dudas, por si alguien las tenía, de como distorsionan la democracia los políticos. Además es muy claro para mí que desde que se produjo esa gravísima aseveración del Presidente de la República en un medio de comunicación quedó dañada la legalidad y la legitimidad del Estado hondureño .
Además de eso, para entender lo que está sucediendo en Honduras en estos momentos (y en otras partes) citaré un artículo escrito por alguien de la “izquierda”, que imagino no sacará ampollas a los seguidores de Mel que dicen estar situados en esa corriente ideológica, pero que no obstante yo suscribo plenamente pues me parece basado en los hechos que cualquiera puede observar si se toma la molestia de ver.
De nuevo las repúblicas bananeras
Centroamérica es la región más frágil de Latinoamérica; en ella conviven Guatemala, que fue la dictadura más sanguinaria, El Salvador, el país más violento, dos de los tres más pobres, Honduras y Nicaragua, y, paradójicamente, la más estable de las democracias, Costa Rica. En los 80, Centroamérica sufrió el más sangriento conflicto del continente desde la Revolución Mexicana. Casi medio millón de muertos y varios millones de desplazados en una guerra que duró más de una década. Durante esa guerra se enfrentaron 300.000 hombres entre regulares e irregulares en El Salvador, Guatemala y Nicaragua. En aquellos años Estados Unidos toleró un genocidio en Guatemala, ocupó militarmente Honduras, gobernó El Salvador, hizo la guerra a Nicaragua y terminó invadiendo Panamá con sus tropas en 1989.
Centroamérica fue conocida siempre como tierra de fraudes, cuartelazos, caudillos, dictadores militares, oligarquías voraces, magnicidios y guerrillas. La pacificación de los 90 abrió la esperanza de una institucionalidad democrática duradera, pero el fraude electoral de Nicaragua el año pasado y el reciente golpe en Honduras hacen pensar que las repúblicas bananeras están de vuelta.
Estados muy débiles están recibiendo la embestida simultánea de narco-dólares criminales procedentes de EE UU y de petrodólares ideológicos procedentes de Venezuela. Los primeros compran voluntades para obtener complicidades con el narcotráfico y los segundos compran alineamientos políticos que están rompiendo la unidad de los países: y ambos destruyen a las instituciones. Luego del fraude electoral el Gobierno del presidente Ortega en Nicaragua luce cada vez más como una resurrección del dictador Somoza. Recientemente en Guatemala una víctima acusó al presidente Colom de su asesinato mediante un vídeo grabado previamente. El hecho luce como una perversa conspiración del narcotráfico para derrocar a un Gobierno extremadamente débil.En El Salvador el primer Gobierno de izquierda de su historia apunta a ser igualmente débil como resultado del conflicto entre un presidente que quiere mantenerse en un centroizquierda, como Lula, mientras su partido, el FMLN, hará todo lo posible por alinearse con Chávez. Pero lo más explosivo ha ocurrido en Honduras, allí la influencia de Venezuela logró polarizar a un sistema de partidos de más de un siglo de existencia, dividiendo como nunca a los hondureños. El resultado ha sido el derrocamiento del presidente Zelaya mediante una acción ejecutada por las Fuerzas Armadas con la aprobación unánime del Congreso, de la Corte Suprema de Justicia y de todos los partidos políticos, incluido el del propio presidente.
En Honduras se ha roto la cuerda de un conflicto geopolítico que viene creciendo en toda Latinoamérica, cuando Chávez se mete lo mismo en Colombia, que en Perú, Argentina o Bolivia. Honduras, una sociedad conservadora, de cultura política provinciana y primaria, de larga tradición golpista y con una izquierda también conservadora y pacifista, fue sometida a los debates del modelo bolivariano de reforma constitucional, reelección y socialismo del siglo XXI. El miedo es el motor de todos los conflictos y Honduras no es la excepción. El miedo que generó el acercamiento del derrocado presidente Zelaya al coronel Chávez condujo a que la clase política hondureña hiciera lo que sabe hacer en esos casos. Enjuiciar al presidente era demasiado sofisticado para Honduras. Ahora el problema se ha vuelto mucho más grave, ya que ningún presidente latinoamericano quiere llegar en pijama a otro país.
Sin duda hay que rechazar el golpe, pero la comunidad internacional debe tener en cuenta que las políticas autoritarias en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela se han convertido en una seria provocación para las fuerzas conservadoras y centristas de toda la región. Las expropiaciones de empresas, los cierres de medios de comunicación, la intimidación callejera, las arbitrariedades judiciales, las reelecciones perpetuas y los fraudes son como golpes de Estado graduales. La polarización ideológica chavista está debilitando sociedades amenazadas por miles de pandilleros y poderosos carteles. Centroamérica puede convertirse en un bastión del crimen organizado que dé refugio a mafiosos y terroristas en medio de un caos y una inseguridad endémica que genere millones de emigrantes.
La comunidad internacional es determinante para salvar a la región, pero el problema es más complicado de lo que parece. No es sólo de instituciones violentadas, sino de provocaciones, miedos y reacciones ya desatadas. La región necesita un plan de despolarización ideológica y otro de defensa integrada de su seguridad. En Centroamérica ya hubo guerras y revoluciones y la desmilitarización acelerada de Guatemala entregó ese país al narcotráfico. En el fondo está la viabilidad de pequeños Estados con economías de juguete manejados como fincas por sus caudillos. Centroamérica hubiese sido mejor como una sola república, pero británicos y estadounidenses se empeñaron hace dos siglos en dejarlas como repúblicas bananeras para poder controlar el Estrecho. Ahora, estos Estados son tan débiles que no pueden defenderse por sí mismos e igual los puede comprar un narcotraficante como el Chapo Guzmán o un dictador petrolero como Chávez.
Joaquín Villalobos, ex guerrillero salvadoreño.
Volviendo a Honduras, la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica (a la que cuando conviene se la escucha y cuando no conviene no se la escucha) ha emitido un comunicado que me parece ponderado y del que entresacaré lo siguiente …
La Constitución de la República y los órganos administradores de justicia del país nos hacen concluir que:
a.) Conforme a lo contemplado en el Artículo 239 de la Constitución de la República “Quien proponga la reforma” de este Artículo, “cesa de inmediato en el desempeño de su cargo y queda inhabilitado por diez años para el ejercicio de toda función pública”. Por lo tanto, la persona requerida, cuando fue capturado, ya no se desempeñaba como Presidente de la República.
b.) Con fecha 26 de junio de 2009, la Corte Suprema de Justicia, por unanimidad, nombró un Juez Natural que giró la orden de captura contra el ciudadano Presidente de la República de Honduras, a quien se le supone responsable de los delitos de: CONTRA LA FORMA DE GOBIERNO, TRAICION A LA PATRIA, ABUSO DE AUTORIDAD Y USURPACION DE FUNCIONES en perjuicio de la Administración Pública y del Estado de Honduras, lo anterior a raíz del Requerimiento Fiscal presentado en esa Corte por parte del Ministerio Público.Aprender de los errores para enmendarlos en el futuro
“Ningún hondureño podrá ser expatriado ni entregado a un Estado extranjero” (Art. 102, Constitución de la República”).- Creemos que todos merecemos una explicación de lo acaecido el 28 de junio.El pasado 19 de junio dijimos que todos somos en mayor o menor medida responsables de una situación de injusticia social.- Sin embargo seguimos creyendo que Honduras ha sido y quiere seguir siendo un pueblo de hermanos, para vivir unidos en la justicia y la paz.
Por eso es necesario que optemos decididamente por escuchar las opiniones de los demás, de tal manera que se pueda entablar un verdadero dialogo entre todos los sectores de la sociedad, para que se pueda llegar a soluciones constructivas.
Creo que la Comunidad Internacional se está equivocando en sus actuaciones; no por pedir la majestad de la ley y condenar que la ley sea quebrada, sino que por su “selectividad” a la hora de actuar.
O se toman las mismas resoluciones ante casos similares o las actuaciones caen en la hipocresía y me da la impresión de que querer lanzar una señal de firmeza democrática con un país débil, Honduras, y no hacerlo en otros casos en los que también se ha quebrado la institucionalidad (en Honduras se ha quebrado) está en ese camino.
Por otra parte, y teniendo en cuenta que TODOS los políticos del mundo tienen secuestrada la democracia tengo que decir con pena que yo no creo que las resoluciones que están tomando sean pensando en la mencionada democracia (hay muchos paises en la OEA y en la ONU que la han burlado de forma reiterada y que ahora aparecen como campeones de la misma) y en la Institucionalidad sino que en ellos mismos de forma personal.
Es evidente que conocen muy bien el refrán … “Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar” y eso es lo que están haciendo en estos momentos.
La hipocresía domina el mundo; esa es la triste realidad.
Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos.
Mahatma Gandhi.
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