¡Ay, Juan Ramón!

Aprendiendo a leer, Escritores, Periodismo 8 Comentarios »
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Juan Ramón Martínez, al que no se le puede negar que domina el arte de escribir, al que leo asiduamente pues es bueno leer escritos de todas las tendencias y del que guardo a modo de hemeroteca varios de sus artículos en el WIKI que edito dedicado a Honduras, ha vuelto a caer en el error, demasiado habitual en él, de pensar que los que leemos somos unos ignorantes que nos tragamos fácilmente cualquier rueda de molino que nos pretendan endosar.

En su artículo “Confusas señales“, publicado el 17 de noviembre de este año del Señor del 2006, intenta, como decía, hacernos tragar sin vaselina algunas ideas bastante alejadas de la realidad. Lo peor, es que con tanta reiteración de esa actitud me está obligando a pensar (aquí algunos que lo conozcan bien tal vez pueden pensar que soy un “inocente”) que su pluma está tarifada; cosa que por otra parte no sería nada nuevo en el mundo de la prensa (hace muy poco se descubrió en Miami que varios periodistas estaban pagados por el Gobierno de los EEUU para escribir a su favor, con lo que a su vez le hacían un “flaco” favor a la sociedad estadounidense).

Pasemos a las mentadas “ruedas de molino” que el Sr. Martínez ha pretendido que comulguemos:

1. ” Por un lado, fuera de los olores populistas y electoreros, que aquí estamos cansados de oler sobre la obligación, falsa por cierto, de luchar en la protección de los intereses populares… “. La obligación de cualquier gobierno es la de luchar por los intereses populares o dicho de otra forma con menos “intencionalidad” política … los intereses de la sociedad a la que sirven.

2. ” En una sociedad capitalista como la nuestra -por más atrasado que se encuentre este modelo- no hay más alternativa que respetar la libertad de los particulares que, en forma individual u organizada, buscan dentro de la ley, alcanzar sus objetivos… “. Lo malo, Sr. Martínez es que no lo buscan, en la mayoría de las ocasiones, dentro de la ley, sino que como consumados atletas se la saltan cuantas veces sea necesario y además compran a los árbitros para que hagan la “vista gorda” en el caso de que derriben el listón. No creo que haya que refrescarle la memoria con los innumerables casos (aquí se puede ver un ejemplo) ocurridos en Honduras de lo mucho que se ha respetado la “libertad” de los corruptos en detrimento de la libertad de la mayoría de los ciudadanos.

3. “ Ir más allá, como se pretendió, hablando de intervenciones que sólo tienen fundamento como fruto de decisiones judiciales… “. Efectivamente, una de las formas de intervenir una empresa es mediante un mandamiento judicial (en Honduras es prácticamente imposible que eso pueda producirse si tenemos en cuenta la podredumbre total que rodea a la CSJ en donde la venalidad y la colusión es la moneda de cambio consuetudinaria tal como se ha demostrado hasta la saciedad); pero los gobiernos, sí pueden intervenir empresas por medio de los mecanismos que tienen a su alcance y uno de ellos es precisamente la actuación de la DEI en el caso hondureño. A este respecto, hace tiempo llegó a mis manos un documento muy significativo relacionado con la empresa cementera INHCESA, que pueden leer en este enlace y en este otro, si tienen curiosidad, y que demuestra el grado de corrupción y de latrocinio que los “intereses populares” han tenido que padecer por años en la querida Honduras.

4. ” …hay que aceptar que la sociedad económica hondureña, no acepta -excepto desde la ley- que el gobierno traspase sus funciones de facilitador y asegurador de las inversiones de los particulares… “. La sociedad económica hondureña no tiene facultades para decirle al Gobierno de Honduras lo que tiene que hacer. En cuanto a lo de asegurar las inversiones, el gobierno sólo tiene la obligación de que las leyes se cumplan, que no es poco. Lo de “asegurar” las inversiones, la mayoría de los empresarios hondureños lo han entendido siempre en el sentido de que el gobierno tiene la obligación de cubrir sus pérdidas y absorber sin rechistar sus evasiones fiscales e incluso condonárselas para darle “legalidad” al asunto. Espero que el Sr. Martínez no se haya olvidado de estas circunstancias tan “normales” en Hibueras.

5. ” …y en la que los dueños del capital que corren riesgos, tengan la conciencia que ganarán suficiente, recibiendo además, consideración y respeto de la sociedad. Especialmente, porque no son delincuentes que asaltan a los consumidores, sino que suplidores de necesidades y creadores de empleo suficiente para enfrentar la pobreza…“. Esta es la frase más “lucida” de todo el artículo, … y la mayor burla hacia el sufrido pueblo hondureño. Ahora resulta que tras robar de forma descarada por años los bolsillos de los catrachos, los dueños del capital reclaman nada más y nada menos que … ¡consideración y respeto de la sociedad!. Los pobrecitos no son delincuentes tras todas las quiebras fraudulentas realizadas, todos los desvíos de fondos públicos hacia sus cuentas corrientes mediante las condonaciones y las evasiones fiscales, todas las licitaciones públicas amañadas, etc. (revise aquí, amable lector, para que se entere de lo que estos “angelitos” hacen con su país). ¡Ah!, por supuesto que son suplidores de necesidades, … ¡ pero de las suyas! y en cuanto a lo de creación de empleo para enfrentar la pobreza, … ¡a los hechos incuestionables de su aumento me remito!

Costo Vida

Estamos jodidos

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Rodrigo Wong Arévalo

Emilio Guerrero ("Mecate"), Periodismo 28 Comentarios »
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Hacer periodismo en Honduras es trabajar entre espinas de un matorral rebelde del sectarismo político.

Fueron grandes aquellos gaceteros que durante muchos años lidiaron con el plomo tanto de la impresión en la vieja imprenta como el plomo de los fusiles que los enemigos de la verdad siempre apuntaron contra la investigación de la razón de las cosas.

Paulino Valladares, Froilán Turcios, Oscar Flores, Ventura Ramos, en fin la lista es larga de los amordazados edificadores de la base de la opinión; sin embargo, hoy quiero presentar al personaje que cambio la forma de hacer periodismo en Honduras, que convirtió la información en una denuncia constante y que dio motivos a una formación profesional periodística mas efectiva y directa.

Rodrigo Wong Arévalo llego de la nada, llego hasta nuestros oídos por aquellas ondas etéreas de una Radio América comandada por el significativo y extraordinario hijo de Cuba, Silvio Pena, no sabemos como fue que don Silvio cayo entre el encanto de aquel tímido delgado joven de eterna camisa blanca y pantalón oscuro que lentamente se abrió paso en medio de la mafia informativa de Honduras.

Eramos jóvenes, y la dictadura se pavoneaba en pleno decanato sesenta cuando en la adorable y fresca Tegucigalpa el Joven Rodrigo se enfrento al metálico y guindado micrófono de la América allá en el frontal del parque Cecilio del valle, allí acompañado de Julio López Fuentes, Abelardo Enrique Avendaño, Ricardo Redondo, Edman Allan, Mazariegos, Hoffman y tantos otros grandes de la voz.

Lo escuchamos como deportista cada domingo en transmisiones directas sobre nuestros transmisores que nos acompañaban al estadio nacional.
Con el tiempo radio América sufrió una transformación y dejo el edificio histórico frente al cuartel San Francisco para pasar a la quinta avenida de Comayagüela, donde un Mandofer, piedra de la honestidad empresarial Hondureña, le brindo una cobertura aun mas visible al nuevo apóstol de la información.

Aquiles Canales, Vallejo, Quezada, lograron franquear la frontera de la construcción del poder mediático bajo la severa y coordinada dirección de Rodrigo Wong. Noticiero el minuto se convirtió en el único recurso a la verdad, cada mañana estábamos pendientes de la sirena de Última Hora para conocer los secretos que hasta esa fecha eran comúnmente guardados por los informadores del establecimiento dictatorial hondureño.

Valiente y vulnerable, lentamente el Comandante Rodrigo fue aumentando un respeto cotidiano en medio de aquella sociedad acostumbrada a comer atol con el dedo. Mi padre y el Capitán (Chilio) Armando Zelaya discutían de la importancia de cuidar la existencia física y profesional del nuevo periodismo hondureño encarnado en Rodrigo Wong.

Fue bajo su tutela que el pueblo hondureño accedió al micrófono para presentar la queja, fue Rodrigo quien creo la controversia, el debate, la replica, el contacto directo con la función publica, con su llegada se termino el editorialismo mítico y casi imperceptible para un pueblo analfabeto, Rodrigo llego con un poder popular, un poder peligroso que surcaba los inalcanzables cielos de los policastros catrachos.

Cuando la dictadura bipartidista se instalo disfrazada de democracia, la América alcanzo un tono combativo frente al doble estado terrorista hondureño que vendió la soberanía nacional, que estrangulo a sus mas ingeniosos hijos, que entrego su territorio al mercenario proceso de matar a los hermanos.

Ante ese inminente peligro de información y de vanguardia. el estado liberal-militar hondureño decidió, bajo la coordinación del Congreso Nacional, extenderle credenciales para matar a la opinión publica y el mastin asesino no lo pensó dos veces para llevar a cabo una de sus primeras contribuciones al Oasis de Paz que tanto pregonaba el vergonzoso canciller de la deshonra. Rodrigo Wong Arévalo paso por el filtro de la muerte acompañado de su preciosa familia.

Para desgracia de Negroponte, de Álvarez, de Ramos Soto y de la contra la providencia divina estaba presente y así el insigne denunciador guardo la vida para humillación de sus enemigos.

Fue como una espoleta, fue como una reacción y así Rodrigo ataco directamente y con una escalofriante valentía las detenciones, las corrupciones, las desapariciones que tantos desgraciados momentos nos hicieron vivir.

Rodrigo se quedo al pie de la bandera, y yo me fui (fueron) al extranjero. Los años pasaron, el muro de Berlín cayo, Israel se convirtió en reich, Estados Unidos también, Honduras cambio de gobernador siete veces, con siete mentiras y anoche 31 de enero de 2006 encendí mi computadora a cinco mil kilómetros de distancia de la Patria me fui directo a Abriendo Brecha y allí estaba, siempre presente, siempre combativo, siempre alegre, siempre apóstol y maestro, celebrando el aniversario de su programa.

Denunciando la estupidez y la inacción, la corrupción y la prepotencia, sus colaboradores como buenos discípulos entregándole la información inmediata con una coordinación que produce orgullo y yo me dije con lagrimas en los ojos: Gracias Licenciado Rodrigo Wong Arévalo por estar esta noche en mi casa, por ser mi invitado eterno a mis oídos y a mi pantalla.
Entonces me di cuenta que el PODER CIUDADANO es una energía que nace del ser no del dirigente y descubrí que Rodrigo Wong nos legó ese poder.
Saludos Rodrigo Wong yo te extiendo los laureles de mi aprecio y admiración.
Desde Montreal, Canadá, mi familia y particularmente yo te digo… gracias.

Emilio Guerrero

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